El análisis del trabajo por cuenta propia en España se sitúa hoy en un escenario de transformación donde convergen tradiciones laborales históricas y transformaciones profundas derivadas de la digitalización y el cambio estructural de los mercados de trabajo. A lo largo del periodo comprendido entre el año 2000 y el segundo trimestre de 2025 (últimos datos disponibles a la hora de elaborar este informe), el empleo autónomo ha dejado de ser una categoría residual o de refugio para convertirse en un fenómeno complejo definido por una profunda heterogeneidad socioeconómica (Bögenhold, 2019).
Este informe se propone analizar dicha evolución apoyándose en una base empírica sólida extraída de los microdatos de la Encuesta de Población Activa (EPA) y los registros administrativos del Régimen Especial de Trabajadores Autónomos (RETA) proporcionados por el Ministerio de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones, permitiendo esclarecer no solo el peso cuantitativo del colectivo, sino también las dinámicas cualitativas que están redefiniendo lo que significa “ser su propio jefe” en la economía contemporánea (Cieślik & van Stel, 2024). Tradicionalmente, la sociología ha observado el autoempleo a través de puntos de vista contrapuestos, desde la visión marxista del pequeño burgués condenado a la desaparición por la concentración del gran capital (lo que se ha denominado óptica “residual”) hasta la perspectiva liberal que lo ensalza como el motor “dinámico” de la innovación y la destrucción creativa (Cohen, 2025). Sin embargo, la realidad española muestra un “divisor trinario difuso” donde el trabajador autónomo sin asalariados o self-employed emerge como un tercer segmento cualitativamente distinto del empleador y del asalariado, rompiendo la dualidad clásica del mercado laboral y planteando nuevos retos para la protección social y la regulación del trabajo (Boeri et al., 2020; Cieślik & van Stel, 2024).